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Incierto
Miraba pensativo como se consumía el cigarro entre sus dedos, sin ganas de fumar, sin ganas de nada. Alzó la mirada hacia la ventana del techo de su habitáculo, las 3 lunas de Radión se alineaban perfectamente ante sus ojos, ¿Cuándo se había ido todo al garete? No había una fecha exacta, fue poco a poco pero había pasado tan rápido que aún no era consciente de donde estaba. Un fuerte estruendo lo sobresaltó, rápidamente se puso en pie y se acercó al ventanal mas grande, desde donde se podían ver las partidas de los demás, en unos segundos vio como un habitáculo como el suyo emprendió el viaje al infinito dejando una estela blanca a su paso, pobre desgraciado… ¿donde le tocará a el? ¿Cuándo?. Creía llevar allí más de un mes aunque era difícil saberlo, su único contacto con algo fuera de esos 4 metros cuadrados era cuando diariamente se habría una pequeña ranura por la que le pasaban una comida insufrible y sus 3 cigarros obligatorios. No le asustaba salir disparado hacia el infinito, ni a donde le tocaría a el aterrizar, le asustaba más la soledad, la incomunicación, no tenerla a ella al lado. Las paredes acolchadas y ningún tipo de utensilio con el que poder acabar con aquella agonía allí y en ese momento lo estaban destrozando. Cuando la tierra se desmoronó por completo y solo los pocos científicos que pudieron salvarse se quedaron al mando de los supervivientes nadie imaginaba que reaccionarían así, mandándolos hacia un destino incierto, hacia la búsqueda arbitraria de algún lugar donde poder empezar de nuevo. Había oído historias de habitáculos lanzados hacía años que aún no habían llegado a su destino, que muerte más horrible, sin oxigeno, en un ataúd interestelar… Otros tenían más suerte y no resistían el primer impulso a la salida de la atmosfera y quedaban hechos añicos en segundos, rezaba por ser uno de ellos. Sus pensamientos se cortaron de repente, un temblor invadió toda la estancia, la luz se volvió rojiza y sintió unas sacudidas de izquierda a derecha, por fin era su hora, todo acabaría pronto, por lo menos para su cuerpo, su vida llegaba al final, una leve sonrisa apareció en su rostro, se reuniría con ella muy pronto. Una robótica cuenta atrás le anunciaba el fin, 10,9.. agarró los extremos salientes (y acolchados) de uno de ..8,7,6.. los extremos de la pared como vio en el video de bienvenida ..5,4,3.. eran las únicas instrucciones ..2,1.. estaba listo, ..Despegue.. una fuerte sacudida y un gran impulso, lo último que vieron sus ojos fue una colonia de casi un millón de cubículos esperando su suerte, y luego nada, solo oscuridad.
Escuchando: Extremoduro - Standby
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Fearlost activo
18.3.10 00:31
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Donde estabas..
Me he acordado muchas veces de ti, y hoy he pensado en volverte a escribir. Quiero contarte que buscando entre mis libros vi tus dibujos y casi te oí hablar. Yo vivo en el mismo lugar. ¿Existe aún aquel bar y el rincón donde solíamos hablar?. Donde escuchábamos nuestra canción. Ahora ya no hay palomas ni aquel gato que era cazador. Arrancaron el árbol que hacía sombra en tu puerta. Aún te recuerdo, muchas veces pienso en ti. Y hoy he pensado en volverte a escribir. Agua de lluvia, agua de días que vendrán.... Me desperté sin ti, no volverás jamás. Y yo aquí tendido estoy en este lecho de llanto. Arriba, venga ponte de pie. Lo que pasó ya no existe. Pues bien, hace ya más de un mes. Ahora mejor es olvidar. Qué cansado que estoy. Recuerdos que al final son un cruce de caminos. ¿Qué tal y como vas? Ya ves, vuelvo a donde empecé. No me acostumbro a estar sin ti. EUDLF - Gracias
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fearlost activo
5.7.08 13:22
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Amigos
Y en el estanque, mar adentro, cual canto de sirena, sirena barada, el cuerpo pálido y la carta en sus manos, agosto y la mala hora, de opio la herida de flor venenosa y con nombre de guerra grita un heroe de leyenda. Espera ante la agonia de oir nuestros nombres, de recordar esta iberia sumergida entre una avalancha de tumbas de sal, ácida y espesa esperando una oración que nos separe de este maldito duende embrujado con esquirlas de miedo. Y despertar, con grilletes atados a una fuente de esperanza, y no mas lagrimas, solo esperar la chispa adecuada para encontrar el tesoro que habita en nosotros, caer, sin malas intenciones en los brazos de la fiebre. Ni mil kilometros, ni mil carros, ni una sola palabra, por vueltas que de un relog, si la lluvia nos empapase y arrastrasemos unos de otros, ninguno quedaria atras mientras otro pudiera respirar. Si no pudieramos vernos, con total seguridad, esta vez no será por vosotros. Nosotros si que apostamos por el Rock N'Roll. Escuchando: Pastora - Circuitos de Lujo
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Fearlost activo
14.6.07 19:53
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Azul
Nunca le había gustado conducir de noche, además había pasado un día malísimo, todas sus reuniones se habían resuelto por la vía rápida (y por lo tanto mala) y no había conseguido hacer ningún contrato para su empresa, se había derramado una coca cola entera encima del traje cuando una camarera muy “simpática” le dio un codazo “sin querer”. Era la vigésimo primera vez que se daba cabezazos por no llevar un traje de repuesto en el coche, aunque el era así, “tengo que hacer esto” o “tengo que hacer lo otro” pero al final las llaves del coche, la cartera y saliendo de casa en estampida que se le hace tarde. Esa noche estaba especialmente cansado y la conducción por aquella carretera de servicio lo hacia aún mas monótono, en la radio sonaba vieja música de los 70 en la única emisora que podía pillar en aquella parte del mundo. Aún le quedaban 4 horas de entretenido viaje hasta su casa, no se había cruzado con ningún coche en mas de 50 kilómetros, ni coches ni pueblos ni gasolineras pensó, “como para un apuro”. Fue entre medias de esos pensamientos cuando vio ese color azul en la carretera, una línea multiforme que se extendía por el medio de su carril como cuando ves algún frenazo de coche directo hasta las vallas de protección aunque esta línea no llegaba hasta allí, volvía al centro del carril y seguía su propio camino pandeando de un sitio a otro por el carril. Su primer pensamiento fue que algún camión podía haber ido soltando algún tipo de pintura sin darse cuenta, o alguna especie de arenilla pintada de las que se usan ahora para las fachadas de las casa, las marcas iban de derecha a izquierda, luego algún tramo rectas y al final otra vez derecha e izquierda. A los 10 kilómetros de verlas ya le parecían parte del decorado y dejo de prestarle atención, siguió escuchando música y pensando en que podía haber fallado para que los malditos contratistas no firmaran los contratos con su empresa. No tardo en dejar esos pensamientos a un lado cuando después de 90 kilómetros vio un cartel que se aproximaba poco a poco “por fin, a ver donde estoy y lo que me queda” pensó, conforme iba acercándose mas abrió los ojos y bajo las cejas como si se extrañara de algo, cuando por fin tuvo el cartel cerca distinguió perfectamente lo que le había parecido a lo lejos, un enorme mancha azul cubría toda la parte escrita del cartel como si alguien hubiera tirado un bote de pintura en el, cosa por otra parte muy difícil ya que estaba a una altura bastante considerable, lo único que alcanzo ver es una flecha de desvio a 500 metros y lo que parecía un dibujo de gasolinera por la mitad y teñido de un azul menos intenso, decidió parar allí y tomar un café para despejarse un poco. Enseguida vio aparecer el desvió, puso el intermitente y se metió en el desvió decelerando un poco, giro a la derecha y vio unas farolas puestas una enfrente de la otra con dos focos cada una y ambas con uno de ellos fundido, cuando estaba cerca de uno de los surtidores cayó en la cuenta que la mancha de la carretera también seguía hasta la gasolinera, quien quiera que fuera el que la había derramado también había parado en la gasolinera “no me extraña, que parara aquí también, que rollo de carretera” paró el coche y sin bajarse comprobó que todo estaba apagado y las rejas abajo, era normal ¿no? Por una carretera por la que no pasa nadie de madrugada no iban a estar 24h. para nada, hizo un gesto con la cara como entendiéndolo y salió de allí despacio para incorporarse a la carretera general, el y la mancha. 120 Kilómetros y la mancha con el, ya estaba poniéndose nervioso, ¿Qué podía ser aquello? Tenia un efecto hipnótico sobre el, ya no miraba la carretera, llevaba el coche por encima de la línea azul, no se separaba de ella, pensaba que se volvía loco. Fue solo un poco más adelante donde vio un ramo de flores en la cuneta, de los que ponen los familiares de algún accidente mortal y casi no se sorprendió, el ramo estaba salpicado de azul. ¿Y si era su imaginación? Aquello no parecía tener otra explicación, pero cuando más nervioso estaba la mancha desapareció. Pegó un frenazo que hizo estremecer el coche, un olor a caucho quemado salio de sus ruedas en una polvareda k lo inundó todo por unos momentos, puso la marcha atrás y aceleró, en unos segundos volvió a ver la mancha azul, que se salía de la carretera en un cruce y giraba a la derecha, no se lo pensó ni un momento, metió primera y aceleró girando a la derecha. No podía irse sin saber que pasaba allí, la mancha le había comido el terreno a su cordura, debía saber que era, tenía que hacerlo. Iba por una carretera sin asfaltar muy frondosa y sin ningún tipo de iluminación, solo guiado por la mancha azul, tanto que no vio el cartel que acababa de sobrepasar, en letras algo gastadas y azules se distinguía la palabra “Cementerio”. Cada vez iba mas deprisa, los amortiguadores del coche ya no tenían ningún efecto, de repente el camino parecía cortado por unas grandes piedras y árboles, frenó de nuevo bruscamente y sin pensarlo bajó del coche y siguió la mancha corriendo como alma que lleva el demonio por aquel paraje. Tras varios minutos paró un segundo delante de una gran verja de hierro, en letras torcidas y oxidadas pudo leer “Cementerio”, su cuerpo se estremeció un momento pero no podía dejarlo, la mancha entraba allí y el lo haría con ella, de un fuerte empujo la puerta cedió, respiró un momento y siguió la mancha por entre las tumbas, después de otro momento que se hizo casi eterno llegó al final, la mancha paraba en una tumba, se puso de rodillas e intentó limpiar con su mano el epitafio manchado de azul, lo que leyó lo hizo caer hacia atrás, en el epitafio estaba escrito su nombre de pila y una fecha, el mismo día y el mismo mes en el que se encontraba hoy pero cinco años atrás. - ¿Sorprendido de nuevo?¿Cuando vas a aceptarlo? La voz sonó detrás de el y fue lo que le hizo levantarse y apartarse de su aturdimiento, miro hacia atrás y la vio, una chica rubia con el pelo muy largo, vestida completamente de blanco y flotando en el aire. - ¿Cuantas veces vas a recorrer el mismo camino? – Dijo la palida dama con una voz suave, como si le hablara a un niño – Cinco años ya son muchos. -¿Quién eres? ¿Qué pasa aquí? - Cada noche te lo explico como si fuera la primera vez, la culpa te corroe y no te deja descansar, lo que no tengo ya claro es ¿Por qué? Por que no lo recuerdas de un día a otro, quizás es la penitencia que te ha tocado pagar, a ti y a mí. - ¿De que estas hablando? - Hace cinco años, tuviste un mal día, fuiste a refugiarte en un bar, a la sombra de una barra y con una buena botella de whisky, cuando el camarero te saco literalmente a la puerta borracho como una cuba tu mejor idea fue meterte en el coche en dirección a casa, pena que fueras tan borracho que no vieras a la chica de la gasolinera hasta que la tuviste demasiado cerca, su cuerpo cayó completamente inerte a diez metros de tu coche, pisaste el acelerador muy asustado y seguiste conduciendo, todo llego a su fin cuando en uno de tus volantazos te fuiste a la cuneta arrastrando contigo un motorista que también murió en el acto, tu sin embargo conseguiste salir del coche unos segundos antes de que explotara, aunque no te alejaste suficiente para que la onda expansiva no te llenara el cuerpo de metal, ese día fue el día que moriste. Nadie reclamó tu cuerpo, no se te pudo identificar, estabas desfigurado, te enterraron en este viejo cementerio olvidado y en tu epitafio pusieron el nombre que le habías dicho al camarero horas antes de tu muerte. No podía creerlo, sus ojos se movían a una velocidad increíble, sus nervios no lo dejaban quieto y repetía en voz baja “no puede ser no puede ser” - Tranquilízate, todas las noches vuelves hasta aquí y te cuento la misma historia, quizás es tu penitencia y quizás tal vez también la mía. - No puede ser no puede ser…- las lagrimas caían por su rostro – yo…no puede ser no… - Solo espero que algún día puedas descansar como debes, pero hasta entonces… nos vemos mañana. Esas fueron sus últimas palabras, igual que vino desapareció y el se quedó de rodillas mirando su propia tumba, llorando sin poder moverse en aquel cementerio olvidado. Escuchando: The Cure – Burn
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Fearlost activo
15.7.06 18:59
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Derek , El Comienzo.
Sin ninguna expresividad en su rostro se mira por costumbre en el espejo, atrae hacia su cara las manos llenas de agua y se empapa de ellas. Aun recuerda como era su rostro cuando el espejo no le volvía la espalda, como habían cambiado las cosas, ¿para bien o para mal?, volvió la cabeza aun apoyado con sus brazos en el lavabo y miró de refilón el cuerpo desnudo, pálido y muerto de la joven, “para mal hubiera dicho ella”. Le estaba costando acostumbrarse a ello, (aunque cada vez menos), era un elegido, no por decisión suya (raramente un elegido lo es) pero lo era. Lo que empezó como una sensación agria al principio lo estaba embaucando, su trasformación era casi total, su musculatura creció, sus reflejos, su fuerza, su vista… se sentía mas vivo que nunca, que ironía, el, uno de los cuatro señores negros, mas vivo que nunca… Volvió a mirar el espejo sonriendo “no necesito tu reflejo” un puñetazo hizo de un espejo otros mil. Cerró el grifo y salio del aseo, se sentó en la cama y jugueteo con el pelo liso y largo de la chica, ya no se erizaba al contemplar aquellos cuerpos carentes de vida, eso había pasado a formar parte de su vida. Solo había tres señores negros, el era el cuarto. En unos meses todo había cambiado, algo que vivía en un estado de letargo en lo mas profundo de su ser despertó, poco a poco empezó a molestarle el sol, dejó de comer y no por falta de hambre, sus heridas se curaban muy rápidamente, estaba totalmente desconcertado, entonces recibió la visita. Gladis apareció de madrugada envuelta en un aura plateada, seguía teniendo un aspecto joven pese a sus 800 años, su pelo plateado le cubría hasta mitad de la espalda y sus ojos cristalinos atraían cualquier mirada hacia ellos. Observo como dormía Derek, le encantaba ese momento, tenia delante el indefenso cuerpo desnudo de un Señor Negro aunque el no sabia aún hasta donde llegaba su poder. Se fijó en su torso desnudo, su melena negra hasta los hombros y su barba de tres días, sonrió, algo bueno de vez en cuando había en aquel trabajo... “Despierta Derek, es hora de que sepas de que va todo esto” El sobresalto al escuchar esa voz dentro de su cabeza casi lo tira de la cama - ¿Qué?¿Quien? - No hace falta que digas nada, tu solo escucha, habrás notado los cambios en tu cuerpo ¿verdad? Cada vez irán a más, has dejado de ser humano, ahora estas por encima de cualquier persona o animal y a la vez eres parte de uno y de otro. ¿No tienes hambre? ¿Un hambre que no te quitas con comida? Tu metabolismo también ha cambiado, solo conseguirás saciar tu sed, tu hambre, con sangre. Derek no entendía nada, en su cabeza pasaban flashes de cada palabra, imágenes, todo le daba vueltas. Sus ojos reflejaban un miedo atroz, su cuerpo permanecía inmóvil, no podía mover ni un músculo. - Jajaja, cuantas veces habré visto el miedo en los ojos de la gente... aunque tu no eres consciente del poder que tienes. Eres un Señor Negro. Gladis hizo una pausa para que Derek asimilara todo lo que había escuchado, siempre veía esas caras de confusión con cierta gracia. -¿Soy un vampiro? Gladis lo miró con su sonrisa en la boca - Un vampiro no tiene ningún poder sobre ti, eres una raza muy superior, una raza que se gesta en el hombre y madura en la bestia. Solo hay cuatro como tu cada 100 años y tú acabas de cerrar el noveno círculo. Pero eso es adelantarnos mucho, volvamos a tu cambio de vida, no puedes beber cualquier tipo de sangre, solo puede ser humana, creeme, aunque ahora te de asco no sentirás el mayor remordimiento, es cuestión de vida o muerte, y tu Derek ¿Quieres seguir vivo verdad? Tus habilidades crecerán poco a poco y aprenderás a usarlas igual que un bebe aprende a caminar. Mi consejo es que no huyas Derek, no intentes escapar, busca en el fondo de ti mismo, es tu vida, tu sino, eres así. Pero no todo es color de rosa, sois cuatro, y sois vuestros peores enemigos, estáis conectados, podéis sentiros mutuamente y esto es lo peor, te buscarán, irán a por ti, solo se completará el ciclo totalmente cuando de los cuatro quede uno, ese Señor Negro conseguirá el mayor poder imaginable, y tu Derek, eres el mas joven, la presa mas fácil por donde empezar. Derek tienes que estar preparado. Por momentos Derek parecía perder la conciencia, no podía asimilar tanta información. - Mi misión es advertirte y ya lo he hecho, he visto dentro de ti, he visto tu alma, sé como eres, solo espero que tu te des cuenta rápido. Mi trabajo ha terminado, nos vemos pronto. Tras decir aquello Gladis dio media vuelta y justo antes de desaparecer se volvió con cara risueña - Por cierto, puedes comer ajo, colgarte un crucifijo, incluso ir a misa…. Con las balas de plata y las estacas malintencionadas lleva un poco más de cuidado... Con esas palabras desapareció de la vista de Derek. Todo había sido muy rápido y cayó fulminado en la cama con un terrible dolor de cabeza. De la primera visita de Gladis ya hacia tiempo, ahora la situación había cambiado bastante, el miedo en los ojos solo lo veía en sus victimas, sus “habilidades” estaban muy cerca de llegar a la cima, y de sus tres “amigo negros” aún no sabia nada aunque el corazón hacia días que ya no le latía igual… Escuchando: Guns ‘n Roses – Civil War
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Fearlost activo
13.7.06 00:26
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Visiones
Eran ya más de las ocho y fuera llovía a cantaros, tenía las mismas ganas de salir del trabajo como de quedarme allí, llevaba unas semanas un poco apagado y esa incesable lluvia me apagaba aún más. Recorrí los pocos metros que quedaban asta mi coche rápidamente para mojarme lo justo, abrí la puerta y entré jadeando, puse el motor en marcha y salí para casa como todos los días. No muy lejos de allí la primera redonda, al meterme en ella tuve que pegar un frenazo que poco mas y me cuesta que el coche de detrás me hubiera empotrado, delante de mi una pelota pasaba botando delante de mi coche, el susto de no esperártelo me hizo dar un brusco frenazo que provoco algunos bocinazos mal sonantes. Una vez que la pelota pasó seguí el camino asta mi casa sin mayor problema, es curioso siempre que veo alguna pelota así me acuerdo de aquella vieja película de terror en la que cae rodando por las escaleras y el miedo que pasé. Mi casa no es muy grande, un pequeño estudio a las afueras lejos del bullicio de la ciudad pero no tan lejos como para aislarte completamente, llegue como siempre esa última semana, mojado, cansado y hambriento, mi primera parada fue en la cocina donde me esperaban los condimentos especiales para hacer un sándwich especial de la casa que devoré acompañado de una cerveza en menos de 2 minutos. Apoye la cabeza en el sofá y creo que en otros dos minutos estaba durmiendo delante del televisor. El timbre sonó con insistencia varias veces, me levante sobre saltado, fuera seguía lloviendo a cantaros, fui con pasos torpes a mirar quien era, por la mirilla de la puerta no se veía nada, eran las 5 de la mañana, abrí la puerta y apareció un niño delante de mi que me miró con ojos cansados, sostenía una pelota roja con sus dos brazos, hizo un ademán de entregármela y me pregunto “¿Jugamos?” Antes de poder ni articular palabra el niño y la pelota comenzaron a diluirse hacia abajo, como a derretirse, en unos segundos lo que antes era un niño y una pelota ahora era una masa informe y viscosa de carne, sangre y plástico quemado. Me desperté sobresaltado, había sido una pesadilla tan real, las gotas de sudor caían por mi frente y mi corazón estaba a mil por hora, resoplé y miré el reloj, las 7:27 de la mañana, eche la cabeza hacia atrás de nuevo y apenas estuve diez minutos intentando recuperarme y calmarme, una ducha y un buen desayuno me hicieron olvidar casi por completo el sueño, no podía entretenerme si no quería ganarme la enésima bronca de mi jefe por mi casi sorprendente facilidad en llegar tarde. Fuera seguía lloviendo y como casi todas las mañanas a esa hora el trafico era demasiado para esa carretera. En el primer semáforo que paré aproveche para sintonizar la radio a ver si podía escuchar la típica canción que hace que veas el día de otra manera pero solo pillaba interferencias, lo deje por imposible y me recline en el asiento para ver el semáforo cambiar el color, fue en ese instante como de refilón me pareció ver por el cristal empapado de gotas de lluvia una figura que me miraba fijamente, volví la cabeza y me quede petrificado, el niño de mi sueño estaba allí, mirándome con sus ojos cansados entre toda la gente que iba y venia con sus paraguas rápidamente por la cera, sujetaba la pelota con una mano apoyada a su cuerpo y estaba empapándose, sus labios se movían pero yo no escuchaba lo que decía. Un bocinazo seguido de otros mas suaves me hizo dar un respingo en mi asiento y mirar hacia delante, el semáforo ya estaba en verde, volví la cabeza rápidamente hacia el chaval pero ya no estaba allí, se había esfumado. Metí primera, pisé el acelerador y salí despacio y aturdido hacia mi trabajo. Llegue sin más problemas, aguante la cara de mi jefe durante todo el día y ya por la tarde después de 7 horas mirando un ordenador y con el niño en mi cabeza me prepare para salir. No podía dejar de darle vueltas a aquello, el niño mojándose entero con su pelota roja en la mano diciéndome algo…. Volví al coche, hice el camino asta mi casa sin ningún problema y eso me lleno de alivio, estaba empezando a volverme loco, después de la cena me acomode de nuevo en el sofá y cerré los ojos. El timbre sonó de nuevo y casi lo estaba esperando, me levante rápidamente y abrí la puerta sin mirar por la mirilla, el niño estaba en la cera, con la mano me hacia la señal de adiós, se estaba despidiendo y una leve sonrisa salía de su cara, llevaba su pelota como siempre cogida del brazo, no me dio tiempo a reaccionar, todo pasó en unas fracciones de segundo, el niño movió la cabeza hacia la izquierda y unas luces enormes se le echaron encima, un camión paso por encima de el como una apisonadora no me dio tiempo ha decir nada, mi grito se ahogo en mi garganta antes de salir de mi boca, paso como una exhalación, noté como se me tensó todo el cuerpo, de repente la pelota llego hacia mis pies, era de un color rojo intenso y estaba salpicada de sangre. De repente me sobresalte de nuevo en el sofá, otra pesadilla y mi pelo empapado de sudor, un dolor de cabeza me martilleaba incesablemente, todo parecía tan real que asustaba, sin pensarlo fui directo a la puerta y la abrí pero nada, allí solo estaba el paisaje normal de cualquier mañana, lloviendo y un poco fría. Cansado procedí a mi rutina diaria antes de montarme en el coche y salir para el trabajo. ¿Qué me estaba pasando? No podía quitármelo de la cabeza, iba conduciendo casi automáticamente, al llegar al mismo semáforo del día anterior volví la cabeza instintivamente, me quede helado de nuevo, el niño estaba allí, me miro un instante y rápidamente torció la cabeza y empezó andar hacia la carretera, los coches por el otro lado iban muy deprisa y con la lluvia no les daría tiempo a frenar, sin pensarlo salio del coche en medio de la lluvia y se fue directo al niño, salto casi al tiempo en el que un coche iba atropellarlo logro empujarlo fuera de la carretera el niño cayo en la cera y el coche impacto sobre mi con toda su fuerza a la altura de la cintura, el dolor recorrió mi cuerpo como un látigo, me desplazó mas de 10 metros y caí con la cabeza justo en el bordillo de la cera de enfrente, no podía moverme, tenia los ojos abiertos y podía ver como un montos de pies venían hacia mi, no sentía nada, no podía moverme, creo que ni parpadeaba, alguien cogió mi brazo me busco el pulso y dijo “es demasiado tarde, esta muerto”. No podía ser, ¿Por qué decía aquello? Estaba vivo no, ¿no me veían? Veía mas y mas pies alrededor mío y de repente una mano que apretaba la mía, era una mano pequeña que me cogia y me arrastraba hacia ella, todo fue muy extraño, me levantó y pude verme a mi mismo allí tirado entre toda la gente, el niño que me había cogido la mano me miro sonriendo y me dijo “era la única manera de que pudieras jugar conmigo” y soltó una carcajada. Titular del Periódico del DIA siguiente: Sucesos: Un hombre abandona su coche en medio de la carretera y salta sobre otro, que lo atropella produciéndole la muerte casi instantánea. Se desconocen los motivos por los cuales pudo hacer eso. La policía espera la autopsia para comprobar si había consumido sustancias estupefacientes. Escuchando: El Estanque – Héroes del Silencio.
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Fearlost activo
9.7.06 13:28
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Miedo Invisible
Las 3 de la mañana y aún despierto... seguro que sera una noche larga como casi todas estos últimos meses, desde aquello. No tengo ganas de levantarme, de acostarme, ni siquiera de estar sentado y menos de pie, los segundos parecen horas y ese tintineo en la cabeza que no cesa tic-tac-tic-tac, las ojeras me llegan casi a los pies y la barba de mas de una semana ya empieza a rascarme mas de lo normal. Tumbado en el sofá, la televisión ya hace tiempo que dejo de emitir pero aún esta encendida, creo que va para una semana que no se apaga, ¿o son dos?. La última botella de cerveza que me quedaba rulo hace rato asta topar con la pared del cuarto de baño y el frigorífico mejor no abrirlo. La placa y la pistola quizás es lo que mas eche de menos, pero solo por el peso, no fue como en las películas, cuando se hace un mundo de un simple gesto, “ahí las tienes jefe déselas a otro, un peso menos”. Y pensar que hace solo unos meses todo era tan diferente, ¿Cómo pasó todo?, ¿Por qué a nosotros?, creo que nadie jamás podrá darme una explicación y eso es lo peor, pasó porque pasó o pasó y aún está pasando. Solo tenía seis años, rizos rubios y una sonrisa permanente, una sonrisa que fue cambiándole poco a poco, pero asta ese día era la niña más feliz del mundo. Todo empezó con aquellas voces, ella decía que era su amigo y no le dimos la menor importancia, ¿Quién no ha tenido un amigo invisible? Solo fuimos conscientes de lo que estaba pasando cuando la encontramos intentando cortarse las venas con un cuchillo en el sillón de su habitación tan tranquila, “Es un juego papa, primero yo, luego Tim y después vosotros” jamás olvidaré su voz, una voz sin sentimiento, rota, y sus ojos abiertos como platos con una mirada profunda en la que no veías el final. Desde aquello todo cambió, su madre con un ataque de nervios casi permanente, el cual solo era aplacado por los fuertes tranquilizantes que casi las obligaba a tomar. Ningún psicólogo, psiquiatra, neurocirujano, sacerdotes y demás nos daban ninguna explicación para las cosas que sucedían, nuestra hija seguía contándonos a diario sus historias con Tim como ella lo llamaba, a veces solo eran juegos de niños, otras eran guiones de las mas terroríficas películas. Lo peor llego después, las apariciones, Tim cobro vida en nuestras cabezas “viene a por nosotros papa, quiere que vayamos con el a jugar al otro mundo” esto termino de destruir la poca cordura que nos quedaba. Aquella tarde gris llegue a casa antes de lo previsto con la incertidumbre de siempre, apretando los dientes asta entrar y comprobar que el interior no estaba peor que cuando me fui, pero esa tarde fue el principio del fin, lo que vi jamás podré quitármelo de la cabeza, me seguirá asta la muerte y quizás mas allá. Mi mujer estaba en la cocina, colgada de uno de los rieles de la puerta corredera, su cuerpo inerte apuntaba al suelo con sus pies, sus manos y su cabeza, su melena rubia le tapaba la cara y de mi boca no podía salir el mínimo sonido, tanto mi corazón como mi cabeza se rompió en mil pedazos, intente levantarla, agarrarla, soltarla y mil cosas pero ya nos había dejado y no pude hacer nada mas que romper a llorar sobre su cuerpo, le aparte el cabello de su cara y vi sus ojos abiertos, todas sus facciones a pesar de lo que habían pasado daban la impresión de estar en una total calma, habían dejado de sufrir. Fue en ese instante cuando vi a mi hija, estaba sentada contemplando la escena como si de una película se tratase, como si aquello no fuera con ella, entonces dijo “Tim vino a por ella, quería jugar contigo también, le dije que no estabas pero que volverías después. Dejó esto para que yo jugara”, sin ninguna contemplación la vi levantar la pistola que guardaba en mi mesilla de noche, se la puso en la boca y antes de que yo pudiera mover un dedo, se disparó. Y así perdí a mi familia, el psicólogo del departamento dijo “no apto para ejercer su puesto de trabajo por trastornos mentales transitorios” ¿transitorios? Ojalá. Y otra noche sin dormir, otra noche en la que mi mujer y mi hija vuelven a mi cabeza, y otra noche el infierno.
“Papa, papa despierta Tim ya viene a por ti” Y entonces la oscuridad.
Escuchando:Fito y los fitipaldis con Marea - Rojitas las orejas
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Fearlost activo
24.6.06 21:47
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